FILIAS Y FOBIAS DEL PODER
Filias y Fobias … del Poder
Por Miguel Angel Rueda-ruiz
Eloína, apocalíptica
Para que algo nuevo nazca, algo viejo tiene que morir, postula Mel Gibson en la presentación de Apocalypto, su película más reciente.
El axioma que se aplica esencialmente a la evolución en todos sentidos tiene razón de ser al interior de la Universidad Veracuzana y la relación con los sindicatos, sobre todo con el que encabeza Eloína Vargas Merino.
Como lo ha hecho desde hace 30 años, la lideresa del Setsuv emplazó a la UV para la revisión salarial con una petición básica por arriba de cualquier expectativa en la universidad pública nacional.
Ante exigencias fuera de la realidad se precisa de inteligencia, habilidad, disposición y transparencia para jugar a ganar-ganar; para alcanzar acuerdos donde las partes obtengan beneficios sin destrozar al todo.
La huelga que paraliza la Universidad Veracruzana desde las primeras horas del 2 de febrero plantea los polos de la evolución que requieren acercarse en términos de respeto, ajustados a la ley, con visión de futuro, enterrando prácticas caducas de componendas, de beneficios personales y ancladas en artríticos conservadurismos.
La demanda de incremento salarial del Setsuv recibió directa y puntual respuesta por parte del rector Raúl Arias Lovillo antes de fenecer el plazo.
La lideresa Vargas Merino tuvo la propuesta de sumar a sus representados a la modernidad en las relaciones obrero-patronales, invitación marcada por la productividad, la capacitación y el desarrollo integral de los trabajadores.
Es complicado entender la respuesta de Vargas Merino al rechazar el ofrecimiento de 3.8 por ciento al salario, dos pagos únicos de 750 y 200 pesos directos al salario por única vez y 40 pesos adicionales al actual bono de despensa.
Al ofrecimiento, la sempiterna Eloína Vargas –acostumbrada en rectorados anteriores a ceder sólo cuando sus peticiones en corchete eran atendidas- respondió con la exigencia reiterada del pago de un bono sexenal, como si ella hubiera terminado la gestión con Vicente Fox y su gabinete.
Por si fuera poco, el Gobierno del Estado ofrece un pago adicional y único de dos mil 500 pesos como apoyo extraordinario para los trabajadores que representa.
Pero la propuesta integral de Arias Lovillo resultó insuficiente para Vargas Merino.
Si no quiere el aumento directos, los dos pagos únicos y el “apoyo extraordinario” del Gobierno del Estado, entonces ¿qué persigue la lideresa del Setsuv?.
Quizá le extrañó el concepto de productividad donde - obviamente, contra resultados- los trabajadores tendrían la posibilidad de aumentar sus ingresos hasta en 10 por ciento cada mes.
Para entender la respuesta de Vargas Merino es preciso retroceder al menos una década en la conceptualización de las relaciones obrero-patronales.
Para entender a la lideresa del Setsuv hay que viajar a los días del pasado donde sobre la mesa se negociaban beneficios mínimos para la base trabajadora y por debajo del tapete se autorizaban beneficios personales que iban desde el cambio de la “suburban” hasta recursos personalísimos.
Para entender a la cúpula del Setsuv – que arropa por conveniencia a Eloína Vargas- hay que tomar en cuenta que la productividad en la UV no les interesa; que el desarrollo de sus agremiados es letra muerta y que el progreso es asunto de los demás.
De otra forma es complicado entender la postura apocalíptica, anquilosada, añeja, artrítica y desfasada de un sindicato que tiene frente a sí una salida real, factible, de integración y compromiso con la Universidad Veracruzana y que responde con las banderas rojinegras.
Por si fuera poco, ahora exige que las negociaciones sean encabezadas por el gobernador del estado, Fidel Herrera a quien llamó desinformado de lo que ocurre en la UV y al mismo tiempo lo considera un excelente negociador.
Entonces, desde la perspectiva de Eloína Vargas la verdad y el rumbo de la máxima casa de estudios se encuentra en su cartera personal, en sus oficinas, en su escritorio, en el tiempo que marca su reloj, por encima de las leyes laborales y las instituciones correspondientes.
La máxima casa de estudios está en huelga y los daños económicos, administrativos, de investigación, de vínculos con la sociedad se acumulan. Este lunes la secretaría estatal del Trabajo, que preside Américo Zuñiga, tendrá que emitir un dictamen a la solicitud de declaratoria de inexistencia de huelga.
De declararse inexistente ¿hasta dónde planea Eloína Vargas llevar a los cincuenta mil estudiantes y diez mil académicos de la institución?.
Hoy la rectoría de la UV ha planteado la modernización. Y uno de los retos es salvar escollos como los que representa la lideresa que desde hace treinta años controla a un segmento de la institución.
Raúl Arias tiene un reto apocalíptico frente a sí. Para que el renacimiento de la UV prosiga es preciso que lo viejo muera.

