REVELACIONES
Revelaciones
Margarito Escudero Luis
Nuestro derecho a “desvotar”
Queda claro que cuando a una persona o a un grupo de ellas, cuando son tocados en sus intereses, pegan de brincos y manifiestan sus inconformidades de inmediato con más o menos virulencia.
También queda claro que, desde siempre los mexicanos habíamos atestiguado un maridaje entre los poderosos consorcios televisivos y radiofónicos quienes demostraron a la ciudadanía su desprecio por la causas sociales y que, las tragedias ocurridas sólo sirven para cumplir el ritual para el que fueron creadas las compañías de comunicación electrónica: el entretenimiento.
Sin embargo, luego que los diputados y senadores, militantes de los tres partidos con más presencia en la Nación, se pusieron de acuerdo para que no hubieran ataques fuertes entre ellos que deteriorara su imagen ante los electores de manera drástica, tanto que los dejaran fuera de la arena política, prohibiéndose entre sí contratar espacios publicitarios en radio y televisión y así evitar la tentación de agredir a sus rivales electorales.
Como si no pudieran utilizar esos espacios pagados con dineros de los mexicanos, para presentar propuestas novedosas e inteligentes que lograran establecer el nombre de su partido y sus candidatos en la memoria de la colectividad con un enfoque positivo, sin que se pusieran a hablar mal de sus oponentes.
No tienen la culpa los medios de comunicación de que sus clientes quieran publicitarse de esas formas, en esta especie de guerra que es la política la mexicana.
Pero los diputados y senadores, haciendo uso de un poder otorgado supuestamente por el pueblo, anulan un ingreso de compañías de comunicación para evitar golpearse entre ellos mismos.
Lo cierto también, es que el gasto que realizaban los partidos políticos en rubros de publicidad son excesivos, tanto que ofenden a los mexicanos en quienes queda la sensación de que su dinero no está teniendo un uso adecuado para el desarrollo de la comunidad y de la solución de los problemas que nos aquejan.
Estos ciudadanos electos por el pueblo, para que, teóricamente, solucionen problemas colectivos, hagan que al País avance y mejoren las condiciones de vida de todos los mexicanos, pareciera que eso es lo que menos les importa, y se han dedicado a llevar agua sus respectivos molinos, aprobando sin ton ni son, leyes que están perjudicando a los connacionales en su economía, que se están poniendo en riesgo libertades que costaron muchísimo y que esos costos están consignados en la Historia de la Patria. Entrevistas televisadas de algunos diputados, demuestran que estos señores ni siquiera se toman la molestias de leer los documentos que les pasan para su aprobación, que son sólo borregos e instrumentos de intereses más poderosos que ellos, que reciben órdenes para votar a favor o en contra y que son ignorantes del compromiso que adquirieron con la Nación al ser electos diputados o senadores.
Los diputados deberías ver las maneras de que los ciudadanos tengan un ingreso decoroso que les permita vivir sin sobresaltos, que les permita tener acceso a servicios educativos de salud, a entretenimientos sanos, a mejorar la calidad de los servicios que el estado ofrece a los mexicanos como el Seguro Social, el ISSSTE, policías, Tránsito y todos los demás; y no solamente a criticarlos y a denostar al presidente en turno por el simple hecho de no pertenecer a un determinado partido político.
Desvotar
Así como los mexicanos tenemos derecho a votar y ser votados (que por cierto, este derecho ya nos lo querían quitar los diputados de la actual legislatura), también tenemos el derecho a “desvotar”; es decir, a retirarle nuestra confianza a aquel personaje porque el cual sufragamos pero que no está cumpliendo con las expectativas para las que se le eligió, que está traicionando al pueblo, legislando en contra de los intereses de los ciudadanos que lo eligieron, no los intereses de su partido. Así tendríamos la oportunidad de sacar del erario a una bola de inútiles diputados, senadores, presidentes municipales y hasta gobernadores y al mismito Presidente de la República.
Porque no se vale que estos señores hagan leyes que en un dos por tres encarezcan los productos de primera necesidad y que ya no se pueda hacer nada para dar marcha atrás. Eso es un estúpido argumento que ya no tiene validez, dadas las condiciones de nuestro país. Porque, fíjese usted. Si se compra un par de zapatos y resultara que estos le lastiman o traían algún defecto de fabricación, pues ni modo que se quede con ellos, sólo porque ya los pagó y no se puede hacer nada.
Y es que la medida de sostener a funcionaros ya electos a pesar de su fehaciente negligencia y estupidez, se debe más a no causar problemas al que de verdad manda; como sucede en Minatitlán, que se sostuvo a Raúl Morales en la alcaldía para que Pablo Pavón pudiera decir que tiene un feudo tranquilo y sin problemas, pero eso de nada le valió.
Ojalá y pudiéramos desvotar, los políticos cambiarían.
Comentarios: mexmel@gmail.com

