ORIENTE

ORIENTE
• Misógenos exhiben a la legisladora Dalia Pérez
• Un camino en el destino de Quirarte
• Acoso laboral de Murrieta en la Secop

Gaudencio García Rivera

El golpe mediático que recibió la diputada local priista Dalia Pérez Castañeda por exhibir sus dotes histriónicos en la película “Chiles Xalapeños”, del productor Fabricio Prada, ha causado tanto revuelo en los principales noticiarios de las televisoras comerciales al grado que el concupiscente secretario de Gobierno, Reynaldo Escobar Pérez mostró su enfado contra los periodistas estelares Joaquín López Dóriga y Carlos Loret de Mola, a los que calificó de “misóginos arcaicos”.

El misil lanzado por Televisa cimbró el corazón del gobierno fidelista, porque la ex conductora, actriz desde sus años mozo y licenciada en Educación Artística participó en el reparto del filme realizado en 2006 en locaciones de la capital del estado, como “teibolera” que entretiene a diputados de oposición, porque se intenta evidenciar el apoyo que brindó el gobierno estatal a los productores de la película. Hay un trasfondo político en realidad para afectar la imagen del gobierno fidelista, que no se puede descartar porque en este episodio mediático no se puede ser ingenuo ni cándido.

A estas alturas de la administración estatal no se puede caer en el privilegio del triunfalismo ni en la complacencia falaz, pues es evidente que el gobernador de la ola roja podría estar expuesto a esta guerra y a otra mediática que orquestaron sus adversarios tanto del PRI, como de la oposición y del poder fáctico, por ser uno más de los virtuales aspirantes potenciales en la carrera presidencial de 2012, tomando de pretexto la actuación de bajo perfil o no de Dalia Pérez como “taibolera”—según el criterio de los amantes de la actuación–, antes de que fuera votada como diputada por el distrito X de Xalapa, la capital del estado.

No debe ni debería de inhibir a la administración de Fidel Herrera—sólo ocurre con los timoratos y los que se sienten celestiales–que se desate una jauría del altiplano, porque si los programas oficiales se están efectuando con transparencia, pulcritud con el manejo de los fondos públicos y se está rindiendo puntualmente la rendición de cuentas de los servidores públicos, no hay de qué preocuparse aunque los demonios estén haciendo olas e intenten dañar el músculo del gobierno fidelista.

Lo mejor de este escenario desaseado que se ha ventilado, es que la diputada priista Dalia Pérez ha recibido la solidaridad y el respaldo moral de sus colegas de la LXI Legislatura local, encabezados por el líder de la mayoría priista Héctor Yunes Landa, del propio gobernador Fidel Herrera y de sus amigos y amigas de la clase política. Ha asumido con gran responsabilidad y madurez la crítica de políticos y periodistas. A sus 37 años tiene todavía mucho camino por andar, como dice el cantante autor Juan Manuel Serrat.

Es probable que perdamos tal vez una excelente diputada, pero ganamos una extraordinaria actriz, aunque está versión sería en lo hipotético. No siempre se puede contar con la unanimidad aprobatoria de la clase política, porque entonces se correría el riesgo de imponer criterios, en un absurdo autoritario. De qué hay misóginos o políticos con doble moral—de los que van a las iglesias y se dan golpes de pecho–, siempre los ha habido y no hay por qué temer sus dicterios o sus embates sórdidos. Tampoco a los fundamentalistas encubiertos o moralinos de siempre.

Hay que hacerle frente a la campaña mediática que ha desatado el filme
”Chiles Xalapeños”, porque finalmente ha resultado un éxito rotundo para el director y el reparto escénico. Bueno, hasta el suplente de Dalia, Mauro Solano, ya se había apuntado para relevarla de su curul porque alguien le sugirió que estuviera pendiente para un posible relevo…que resultó todo un ardid más para encender los ánimos de los seguidores y partidarios de la ex conductora de Radio Televisión de Veracruz, que le siguen echando más leña al fuego. Para qué.
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Todavía sigue causando estragos la renuncia abrupta de Arturo Quirarte Vargas, de la Junta Estatal de Caminos, ahora bajo la égida del ex diputado local y ex bufón del extinto gobernador Rafael Hernández Ochoa—donde empezó a labrar su camino en el horizonte político–, Silvio Lagos Martínez. Para un sector de la clase política, continúa siendo un misterio la caída de Arturo Quitarte, y para otros más duchos en las líneas de los iniciados, su salida fue más que obvia por los múltiples negocios ilícitos que hizo al amparo del poder público, donde dejó un lodazal.

Por qué razón no se ha procedido contra él y las compañías constructoras que benefició con la venia de sus protectores—uno de ellos, el concupiscente coordinador de Agenda del Ejecutivo estatal, Jorge Carballo Delfín, que se arropa cándidamente con piel de cordero–, en actos no del todo claros ni diáfanos para la administración fidelista. La campaña de linchamiento no puede quedar en una lucha sórdida, con la consabida impunidad encubierta.

Si dejó una deuda de más de 62 millones de pesos que no están debidamente soportados, desvió las donaciones de PEMEX del cemento hidráulico para municipios afectados por los derrames recurrentes de los ductos petroleros y maquilló el mantenimiento de las carreteras estatales, por qué no ha dado la cara Quirarte para desmentir la campaña mediática que se desató en su contra. Le ha estado echando más fuego a la leña el titular de la Junta Estatal de Caminos, Silvio Lagos.

Qué hizo realmente Arturo para caer de la desgracia del olimpo político, sí todo marchaba como miel sobre hojuelas. Si bien es cierto que cada entorno del poder público es volátil y apasionante–por los intereses que se ventilan, donde no hay algún mortal que trafique con las relaciones y afectos del principal huésped de palacio de gobierno—y que se está sometido a una presión extraordinaria de un sector progresistas de la clase política que pedía la cabeza de Quitarte desde el inicio del gobierno fidelista, porque dejó que corrieran todo tipo de versiones fundadas o no sobre el manejo transparente de la dependencia que dirigió.

Si las obras de gran envergadura que realizó en su gestión están debidamente soportadas y contaron el visto bueno de quién manda en Veracruz, no debe tener zozobra en su conciencia, pero si en verdad se despacho con la cuchara grande en nimiedades que se congració para estar en el ánimo de plumas oficiosas, como es el caso de un conocido ex editor y ex columnista de un diario xalapeño que le construyó la carretera que va de Coatepec a un fraccionamiento sobre el restaurante la Casa de Campo—entrando por la carretera vieja de Xalapa a Coatepec—y que le costó más de 3 millones de pesos, entonces sí estamos ante un grave y presunto delito de desviación de fondos públicos para favorecer a un particular.

Cuántos “caminitos” mandó a pavimentar, por omisión o comisión el constructor y ex jefe de la Junta Estatal de Caminos, y sigue laborando en sus empresas tan tranquilo como “Don Sebas”, como rezaba el comercial de televisión, y su antecesor Silvio Lagos sólo hizo tempestad en un vaso de agua, porque la Contraloría General y la Fiscalía vs funcionarios que extralimiten la ley, sirven para dos cosas: para nada y para nada. Eso sí el ex editor se ufana de mostrar el camino pavimentado que conduce a su residencia veraniega, a costa del erario estatal, claro, qué joder. ¡Bomba, hermano!
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Si resucitara Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato presidencial priista asesinado arteramente en Lomas Taurinas, Tijuana, el 23 de marzo de 1994, y viera cómo han lucrado su muerte sus familiares y amigos, se volvería a morir. Uno de ellos sería su predecesor y ex gobernador de Veracruz, Patricio Chirinos Calero, quien una vez que arrancó formalmente la campaña presidencial mostró su animadversión por la encendida retórica de Colosio.

Cuando le tocó a Luis Donaldo recorrer la geografía veracruzana, fue súper evidente la ácida actitud que asumió Patricio Chirinos y su brazo derecho, Miguel Ángel Yunes Linares, porque en esos tiempos el ex gobernador veracruzano tenía la dualidad de desempeñarse como uno de los asesores principales del defenestrado ex presidente Carlos Salinas de Gortari. De ahí el apelativo de “La ardilla”, como se le conocía a Patricio, porque siempre estaba en Los Pinos.

Chirinos mostraba el desenfado de Salinas por el discurso agresivo que plasmaba Luis Donaldo Colosio, opuesto al planeado de Los Pinos. Era su fiel intérprete, junto con el perverso Jefe de la Oficina de la Presidencia, el messié Joseph Montoya. En el primer año del aniversario del cobarde atentado al candidato presidencial, en Veracruz Patricio Chirinos mostró su gran afecto que le profesaba al fallido aspirante presidencial: una caricatura del busto de Luis Donaldo, colocado en el parque de Pinos Suárez y Bremont, de Xalapa, con la asistencia de un escaso puñado de militantes priistas.

Este desdén y desdoro, también han contribuido los familiares del extinto político nativo de Magdalena de Kino, Sonora, porque en Veracruz uno de sus consanguíneos le ha sacado una enorme veta al apellido. Con ese ardid, con este drama del familiar asesinado que no llegó a la presidencia de la República, ha resultado un buen actor el asesor principal del secretario de Desarrollo Económico y Portuario (Secop), Carlos García Méndez—un personaje narcisista y carente de tablas y de oficio político–, Gustavo Adolfo Murrieta, mejor conocido en las esferas políticas como el Fouché de Veracruz.

Adolfo Murrieta, después de venir a la baja política; zagas, lacayuno, cortesano con el poderoso y déspota con el débil se le une al equipo del naciente secretario de Desarrollo Económico—que viene su curricula del sector privado, propietario de una Universidad de paga que levantó primero en copropiedad con el político Rubén Pabello Rojas, hoy ex socio, donde se erige en Doctor en Derecho—y logra efímeramente que su fiel pupilo, Carlos, lo ascienda como Subsecretario que le dura el día y la noche.

Comete un desliz—que en política es imperdonable–, como se siente todo un Don Juan Tenorio, corteja a una espigada y atractiva joven que tiene compromiso en los altos círculos gubernamentales, que a la postre le cuesta el cese fulminante del cargo. No obstante, su protector y pupilo, no lo desampara y lo nombra desde entonces coordinador de asesores, donde se desempeña actualmente. Pero no entiende razones, es un déspota, patán e indolente con los trabajadores de la SECOP.

Actúa como la última “Coca cola” del planeta, con el beneplácito del secretario Carlos García—que es un buen hombre, pero que mejor haría un buen papel en sus negocios privados o un buen interlocutor con el bisoño arzobispo de la Arquidiócesis de Xalapa, Héctor Reyes Larios–, es un tirano al grado de que una de las secretarías que tenía asignado, de plano, lo denunció por acoso laboral ante la Junta Estatal de Conciliación y Arbitraje. A ver ahora con qué argumento banal, sale el pariente de Luis Donaldo y protegido del secretario de Desarrollo Económico y Portuario. (gau41@hotmail.com o gaude55@yahoo.com.mx) 04/03/08.
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