ACÁ ENTRE NOS…

COLIPA SE TIÑE DE ROJO Y AHORA LATE CON FUERZA.

Por Evaristo Ortega Zárate / Colipa, Veracruz

16 de septiembre de 2007.- Indignación, resentimiento y zozobra es lo que en los últimos días ha dejado en Colipa la indiferencia mostrada por la autoridades de gobierno quienes a pesar de las advertencias en torno a la inseguridad que se vive en Colipa, nada han hecho para garantizar la paz pública en este municipio.

Por el contrario, los señores uniformados a cargo del Secretario de Seguridad Pública Estatal, Juan Manuel Orozco, destacamentados en el módulo de la SSP ubicado en Yecuatla y con base en la Quinta Región de San Rafael, esta vez se dieron el lujo de consumir bebidas embriagantes y bailar borrachos con las armas largas colgadas a su cuerpo, para alrededor de las 2:30 de la madrugada de este domingo 16 de septiembre, asesinar a un civil que también había acudido a la noche disco organizada con motivo de las fiestas patrias.

Desde hace días, la intranquilidad priva en Colipa, donde ha sido gente de fuera la que azuzada por los intereses de un grupo que a toda costa consiguió llegar al poder, ha puesto de cabeza al municipio donde a pesar de los múltiples llamados para que la SSP intervenga a los grupos armados que vestidos de negro se han dado el lujo de pasear sur armas a plena luz del día, nada se ha hecho para frenar la ola de inseguridad.

Inseguridad a la que también se suma la actitud mostrada por el grupo de sindicalizados que desde hace casi un año mantiene un conflicto laboral con el Ayuntamiento de Colipa, los cuales no conformes con apoderarse de las instalaciones del palacio municipal, mantiene bloqueada una calle y parte del parque municipal para pretender que con sus agresiones se disuelva el conflicto derivado del despido de trabajadores que a decir de muchos, de manera increíble tiene como verdadero fondo las relaciones extramaritales de los mismos empleados municipales.

Mientras tanto, en medio del caos derivado por el arrebato de conciencias y el lucro con el hambre que se dio en el pasado proceso electoral, la fiesta del Grito de Independencia fue el intento de hacer volver las aguas a su nivel, pues la incertidumbre ante los resentimientos y la actitud triunfalista de “los vencedores” era amenaza suficiente para que los ánimos se desbordaran.

No obstante, como buenos ciudadanos los colipenses acudieron al parque donde ante la toma del Palacio Municipal hecho por los sindicalizados, un estrado de madera se improvisó en lo alto para que el presidente municipal acudiera a dar el Grito.
Ahí se cantó el himno, se hizo la jura de bandera y se proclamaron los vivas para los héroes de la Independencia.

Así, el evento público terminó en calma, pero insistimos, la gota que derramó el vaso y trajo el saldo rojo a Colipa, fue la intervención de los policías enviados desde el gobierno estatal para resguardar la seguridad en este pueblo, ya que en la noche disco que un grupo de jóvenes, por cierto vestidos de negro, los uniformados de la SSP se olvidaron de su responsabilidad y lejos de eso, tras ponerse a bailar a ritmo de las copas dieron muerte a Héctor Jiménez Sánchez mejor conocido como “Tito” a quien el uniformado de nombre Héctor Portilla Huerta le asestó un certero balazo en la cara que de manera instantánea acabó con su vida para después junto con el comandante y otros tres de sus compañeros darse a la fuga.

Tras el hecho, que como dijimos al principio, causó la indignación de los colipenses, los uniformados involucrados en la muerte de Héctor Jiménez Sánchez fueron detenidos, pero ahora lo que se teme, es que en medio de quienes exigen justicia para que este crimen cometido por los encargados de las armas en el estado no quede impune, los policías queden absueltos de su responsabilidad.

Pues de ser así, una vez más quedaría confirmado que en Veracruz se protege a los criminales, ya que aunque se suponía que estos se encuentran incrustados en las filas de las corporaciones encargadas de la Seguridad Pública, por desgracia la muerte del colipense queda como constancia que en Veracruz se le apuesta a la delincuencia y por mucho que haya quienes se quejen de la procuración de justicia, lo claro es que nada cambiará y por el contrario el dinero y el poder ante la debilidad de los pobres será lo que reine en los días venideros donde se vislumbra el caos como saldo de la ola roja.

La roja que tan sólo, peca de omisión y si no, alguien debe de explicar por qué en medio de este pueblo sin ley donde el presidente municipal ha responsabilizado en múltiples ocasiones a gobierno del estado de lo que suceda, la titular de la Agencia del Ministerio Público se dio vacaciones la noche del Grito de Independencia y por ello, para levantar el cuerpo del Tito al que bañando en sangre sus familiares le lloraron, el personal de la procuraduría en Misantla tardó más de dos horas en llevar para por fin proceder a dar fe de los hechos.

Y desde luego, los que no deben escapar a las explicaciones son el Secretario de Seguridad Pública en el Estado, Juan Manuel Orozco e incluso el mismo Gobernador, pues no se vale que quienes se encargan de resguardar el orden, en la tierra que ahora parece ser de nadie, se den el lujo de venirse a emborrachar y asesinar a civiles.

Pero claro amable lector, grávese lo siguiente, porque si las versiones de los altos mandos ahora aparecen, seguramente sólo será para salir a decir que el crimen cometido fue en defensa propia, pues al ocurrente del albañil con la complicidad de los mismos policías de la SSP, minutos antes se le permitió ingresar al baile con un machete que a la hora de morir quedó junto a su cuerpo.

Y si acaso, tras el crimen que ahora tiene como saldo cinco detenidos, entre ellos el autor material del crimen Héctor Portilla Huerta, el comandante Jairo Santiago Rivera, Carmelo Santiago Rivas, Sixto Villanueva García y uno más del cual aún de desconoce su nombre, podría sólo dejarse tras las rejas al elemento que disparó pues aunque de momento los otros le ayudaron a huir, es claro que el estado intervendrá para no dejar manchado el nombre de la corporación. Total, la muerte de un ciudadano en manos de un policía estatal, sólo será una más y el buen nombre de la seguridad que late con fuerza en Veracruz, es lo que se deberá procurar.

Pero ni modo, en Colipa como en muchos otros municipios la seguridad también late con fuerza y más, cuando la sangre ahora tiñe de rojo a una humilde familia que tras la tragedia su único pecado sería exigir que el gobernador Fidel Herrera Beltrán les haga justicia.