PASILLOS DEL PODER
Pasillos del Poder: DON PODEROSO SEDESOL
César Augusto Vázquez Chagoya
www.enlaceveracruz212.com.mx
vazquezchagoya@prodigy.net.mx
6 de JULIO de 2010
Todas las metas de los “Carros de Fuego” se cumplieron, aunque faltan fases por complementarse. Actos de intimidación de fuerzas federales y sobre todo la utilización de los programas sociales de SEDESOL.
Tan se cumplió el plan que hasta el candidato del PAN perdió las elecciones y ahora vienen las descalificaciones al árbitro, de los magistrados electorales, hasta llevar las elecciones locales de Veracruz al Tribunal Federal Electoral.
“Carros de Fuego” en todos renglones funcionó, pero como todo plan, en unas partes mal, en otros bien, y la mejor sin duda fue la utilización de los programas sociales para obligar a la población pobre a votar por el partido azul.
Hay algo curioso: ninguna encuestadora nacional le acertó en los porcentajes de las preferencias electorales, porque recogían los deseos de los ciudadanos de buena voluntad, pero no captaron los miedos de los beneficiados de los programas sociales.
Las encuestadoras nacionales y locales, no detectaron el miedo a perder sus beneficios en SEDESOL, porque simplemente hicieron las encuestas por medio del teléfono y que nos disculpen pero el pobre no tiene teléfono y en Veracruz es más de la mitad de la población general que llega cerca a 8 millones de habitantes no tiene ni para comer.
Todas las encuestadoras daban a Javier Duarte de Ochoa una ventaja sobre Miguel Ángel Yunes entre un 15 o 20 %, pero a la hora de la verdad solo era un casi 3%. Ese 12 o 17% no reflejados en las encuestas brotaría como un torrente el pasado 4 de julio. En el plan “Carros de Fuego” se habla que todos se coordinaran con la “Madrileña”. ¿Quién es?
Aída Lamadrid, por años fue la delegada de la SEDESOL en el estado de Veracruz. Fue tan evidente su trabajo para beneficiar al PAN en los programas sociales, que salió de la dependencia por la presión de los partidos políticos ¿pero qué creen? La señora nunca desapareció del escenario político estatal.
Cuando se anuncia el comité de campaña de Miguel Ángel Yunes, la sorpresa fue la reaparición de la ex funcionaria, a quien nadie le siguió los pasos, pero fue la mujer en Veracruz que más veces votó a favor del partido azul.
El trabajo de Aída dio resultado. Salió a la luz pública a principio de la campaña de Yunes Linares, pero de repente desapareció del mapa y este 4 de julio se vio su verdadero trabajo.
Yunes ya perdió y no entiende. En el 2006, en esta columna se defendía el trabajo de los integrantes de las mesas de casillas. Van gratis. Hay observadores electorales y representante de los partidos políticos. El mejor escrutinio lo hacen estos ciudadanos. No hay forma de hacer trampa, porque además cuando se cuentan los votos están rodeados de ciudadanos que esperan ver quién gano en esa casilla. Dudar del conteo ciudadano es mentarle la madre a miles de ciudadanos.
Yunes quiere conteo voto por voto y casilla por casilla. Sólo se le puede dar si hubiera empate, pero no lo hay, además que miles de ciudadanos contaron y recontaron el 4 de julio y muchos terminaron hasta la madrugada del 5 de julio.
Cómo son las cosas. Entrando al gobierno federal Ernesto Zedillo Ponce de León, manda a Esteban Moctezuma, entonces secretario de Gobernación, a negociar a la selva lacandona en Chiapas con el subcomandante Marcos del EZLN. Según las primeras condiciones para negociar era la caída del gobernador Robledo del gobierno de Chiapas; la caída de Roberto Madrazo del ejecutivo de Tabasco, así como la destitución del secretario de Gobierno de Veracruz Miguel Ángel Yunes.
El único que renunció fue Robledo en Chiapas. Los gobernadores de Quintana Roo, Tabasco, Oaxaca, Veracruz y Puebla hicieron un bloque para que el presidente no cediera a las exigencias de los guerrilleros o si no renunciarían en masa.
Sebastián Guillén (Marcos) hijo de un inmigrante español al igual que Andrés Manuel López Obrador, estaban ligados políticamente. López Obrador quería la cabeza de Yunes en Veracruz por la persecución a perredistas de los Tuxtlas. El fracaso de la negociación de Esteban Moctezuma lo llevó a renunciar al cargo.
En el 2006, Miguel Ángel Yunes Linares era subsecretario de Seguridad Pública federal cuando López Obrador puso su campamento en el centro histórico de la Ciudad de México protestando por los resultados electorales para la Presidencia de la República; el jarocho era partidario de no negociar con el tabasqueño por la vieja rivalidad, además para qué “negociar con ellos si los podrían madrear”.
Ahora Miguel Ángel hasta imita a su odiado rival. Nunca hay que decir “nunca jamás”.

