LLORA EL MANGAL… Y SUS ALREDEDORES

FOTOGRAFÍAS DE VIRGINIA MEJÍA


La tarde era gris y fría. Tan fría como la mirada de las decenas de hombres que acompañaban el cadáver del tantas veces llamado “Cacique del Sur” Cirilo Vázquez Lagunes, abatido a tiros la tarde del domingo cuando venía de festejar el triunfo de su equipo de béisbol Club de Tobi


Dentro de esa mortaja de fina madera y telas, dormía el último sueño el llamado “Hombre de El Mangal”, cuyo rostro se reflejaba sonriente en una fotografía en color recientemente tomada y colocada bajo las doradas alas de un ángel, custodiado por dos Angelitos de la Guarda… acaso la única protección que consintió durante su vida Vázquez Lagunes


Los cambios en el movimiento afuera de la hacienda se notaban: policías municipales y estatales rodeaban las instalaciones con el pretexto de ordenar el tráfico, resguardando la zona con un discreto operativo, infiltrados entre los frondosos árboles que dieron el nombre a la propiedad


Algún impertinente desordenó su conducta y fue “invitado cortésmente” a abandonar los terrenos de El Mangal


Afuera el frío arreciaba, la llovizna terminó por convertirse en lluvia y mientras la gente recordaba al Cirilo bronco, desprendido y temerario, adentro comenzaban a preparar los tradicionales tamales, para cumplir con otra de las costumbres del “Hombre de El Mangal”: dar de comer a la gente que llegaba a su propiedad; aunque esta vez, fuera en su propio funeral