EL FIEL JUAN DE DIOS SÁNCHEZ ABREU
Julio 30, 2010 11:38pm
ENVIADO POR CORREO ELECTRÓNICO.- Quienes dudaron de la fidelidad del dirigente municipal del PRI en Coatzacoalcos tenían razón: ahora se sabe que Juan de Dios Sánchez Abreú le jugó chueco al partido y al Gobernador en la última campaña.
Aparecieron fotografías, que circulan en Internet, en las que aparece una bodega, sita en Revolución 306, donde el dirigente almacenó de forma clandestina innumerables artículos que le fueron confiados para que los repartiera.
Y ese es el punto medular, porque más allá de que si no pensaba robárselos (aunque los guardó a escondidas), entonces nadie se explica y Juan de Dios no explica la razón de no haberlos distribuido entre la gente que en las colonias populares necesitaba, esperaba y demandaba esos apoyos.
El “guardadito ahorro” de Juan de Dios incluye atados de lámina –urgentes en esta época de lluvia-, cocinas, juguetes, bicicletas y hasta despensas, que suponemos tendrán artículos que ya se echaron a perder.
Cabe mencionar que además de los artículos señalados, Juan de Dios también manejó fuertes cantidades de dinero, que tenía la encomienda de bajar a la estructura de priistas que chambearon en la campaña y que cuidaron la elección. Las sospechas, fundadas ahora, eran en el sentido de que mochó también el dinero.
Pero podría decirse que la conducta de Juan de Dios no es ninguna sorpresa por al menos dos motivos.
El primero, es que ya se le conocían esas mañas. Cuando fue candidato a diputado local por el distrito de Coatzacoalcos Rural, fue un secreto a voces que el “Gordito de Oro” –no es falta de respeto, él así se proclama- hizo su cochinito con el dinero de la campaña. En aquella ocasión la midió mal: pensó que todo estaba perdido y lo cierto es que su contrincante Renato Tronco ganó por un margen más bien estrecho. Si Juan de Dios hubiera hecho campaña un poco más en lugar de recurrir a los claveles, podría haber ganado con el arrastre de la fidelidad.
Y la segunda, fue el cantado amor entre Juan de Dios y el candidato del PAN, Gonzalo Guízar Valladares. Eran equipo en el PRI y siguieron siéndolo cuando aquel se convirtió en blanquiazul. Juan de Dios llegó al grado de tener lista su renuncia y si no la concretó fue por una plancha que incluyó la regiduría para su hermano.
Más allá de qué piense hacer Juan de Dios con tantas bicicletas, estufas, paraguas y atados de lámina, la pregunta es qué va a pasar ahora que sabe que jugó las contras. Devolver lo guardado es intrascendente.
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Pablo Jair Ortega
David Fernández Brindis


