FERNÁNDEZ PONTE, PERIODISTA EJEMPLAR
Agosto 18, 2008 09:51pm

El periodista Fausto Fernández Ponte
“El periodista es un político que busca las verdades
de la realidad bajo las piedras, los árboles y los ríos”
(José Alvarado)
Manuel Ramos Gurrión.- El próximo jueves 21 de este canicular agosto, en la Sala de Cabildos del Primer Ayuntamiento de América, que es el puerto de Veracruz, los integrantes de ese cuerpo edilicio han convocado a una reunión solemne para declarar Veracruzano Distinguido a un periodista ejemplar, a un veracruzano que es orgullo de su tierra natal y de este país, al que ha dedicado mas de medio siglo de ejercer la profesión que escogió para convertirla en la pasión de su vida: el periodismo.
Fausto, como así nos pide que le llamemos a quienes él considera sus amigos, inició sus inquietudes en su lugar de origen, Coatzacoalcos, en las aulas de la Escuela Secundaria y Preparatoria del puerto, editando un periódico estudiantil “Vidriera”, dando cabida a colaboradores de esa generación, que lo mismo abordaban temas literarios propios de la época, como asuntos de relevancia regional, marcando una ruta que el propio editor y director ampliaría a horizontes de mayor alcance, como así lo demostró en el curso de los años siguientes. Poseedor de un talento natural tanto para el análisis, como para el ejercicio narrativo, Fausto se convirtió en un periodista fuera de serie, dando rienda suelta a sus inquietudes profesionales que lo llevaron a viajar por muchas partes del mundo, entrevistando personajes en el campo de la acción bélica, como un corresponsal intrépido, ávido de conocer las cercanías del combate, igual que su sensibilidad para sacar buenas notas al tener contacto con estadistas de relieve universal.
Cumple este año 57 de ejercer el periodismo con su estilo peculiar, personal, cósmico, como él mismo lo presenta. Ha escrito miles de cuartillas en los cuatro puntos cardinales del planeta. Domina idiomas que le han permitido transitar por muchos espacios y se ha convertido en un formador, en un educador como él mismo se hace distinguir. Y lejos de quedarse a vivir en uno de esos espacios que él ha conquistado profesionalmente, ha decidido retornar a su país y residir en la calidez de la tierra que hoy lo recibe, le brinda hospitalidad y lo reconoce como lo que ha sido y sigue siendo, un comunicador del periodismo mundial…
Sorprendido gratamente por la decisión de los integrantes del Ayuntamiento porteño de honrarlo con merecida distinción, Fausto, ajeno de por vida a los homenajes y actos ceremoniales, ha aceptado tal determinación, interpretándola como un reconocimiento a las premisas de su modo de ser como periodista y como educador y lo ha hecho público a todos sus amigos y amigas, que son innumerables, para compartir con todos ellos este acontecimiento.
Así lo ha descrito en una carta que ha enviado a todos los que le conocemos, haciendo reflexiones sobre lo que ha sido su vida profesional, lo que siempre ha pensado de la historia de su país, lo que él considera que debe ser un auténtico comunicador. No podemos resistir lo profundo de sus expresiones y lo contundente de sus afirmaciones para transcribir algunos párrafos a los lectores:
“Lo fundamental es, primero, conocer nuestra historia –sabemos, como bien dijo Fidel Castro quien es el Mickey Mouse, pero desconocemos quien fue Hidalgo (o Morelos o Juárez o Flores Magón o Zapata o Lázaro Cárdenas, o Rubén Jaramillo u Othón Salazar o Demetrio Vallejo incluso)—y, segundo, comprender al Hombre, al Universo, al Mundo, a la Naturaleza, a los demás mexicanos en un diorama transgeneracional, desde los antiguos Olmecas, Teotihuacanos, Aztecas y Mayas, que nos ha conducido a lo que somos hoy, como nación en proceso de cincelación étnica y cultural, psíquica y de su cosmovisión. Vivimos filosófica e históricamente en una circunstancia capsular de cosmicidad; es decir, de pueblo cósmico, como habría dicho José Vasconcelos” Y escribe sobre la circunstancia de nuestra cultura impuesta: “En esa circunstancia –no desechemos a Ortega y Gassett—confirma precisamente que los periodistas tenemos ante sí ese enorme reto de educar para tomar conciencia y en esa secuencia liberarnos. Aceptar que el componente catalizador importante de nuestra búsqueda de identidad cósmica está en nuestro pasado. Millones de mestizos somos, en realidad, indios transfugados de nuestro propio ADN”.
Finalmente, deja un legado a sus compañeros periodistas: “Lo aquí descrito son reflexiones que tienen que ver con la definición del periodista como educador para crear conciencia y liberar al hombre de otros hombres, de la explotación de los más por unos cuantos –los menos–. Ello es posible mediante nuevas técnicas periodísticas, principalmente la relativa a los géneros supuestamente asépticos de la noticia, el reportaje, la crónica, el artículo de fondo o ensayo, la columna, etcétera. Si el periodista conoce la historia del pasado distante o reciente y posee las herramientas del historicismo y la filosofía, aun el mas elemental, puede identificar los componentes del contexto dentro del cual se registran hechos y sucedidos. Pero en los géneros se descontextualizan hechos y sucedidos. Se confunden los componentes coyunturales del contexto con los esenciales, los estructurales. Los periodistas debemos tomar conciencia de ello como ingrediente indispensable para educar.”
“Quiero compartir este reconocimiento con mis amigos todos, muchos de los cuales son como yo periodistas y narradores. Los periodistas narramos, somos, pues, por definición narradores de hechos y sucedidos, agregaría yo que somos exégetas de la realidad, atributo el cual no suele agradar al poder…”.
Esta es parte del acervo de un educador, de un formador de lo que debe ser la función y actitud de los comunicadores. Es el fruto de una experiencia acumulada en lo mas de 50 años que ha vivido y le ha permitido ser una autorizada pluma en el ejercicio del auténtico periodismo profesional. Fausto Fernández Ponte debe ser un modelo a seguir, un ejemplo que superar, en el centro de un mundo de muchos contrastes, de tantas injusticias, de cantidad de incomprensiones, de una lucha permanente de todos contra todos, y lograr que la prudencia sustituya a la violencia y la justicia y sensatez iluminen a los que tienen oportunidad de preservar el pasado y construir un futuro mejor.
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Pablo Jair Ortega
David Fernández Brindis





